POLÍTICO:
La Guerra Fría no sólo configuró la política exterior de Estados Unidos, sino también tuvo un profundo efecto en los asuntos internos. Por largo tiempo los estadounidenses habían tenido una subversión radical. A veces esos temores fueron quizá exagerados y se usaron como pretexto para justificar restricciones políticas que en otras condiciones habrían sido inaceptables, pero también es cierto que algunos individuos sometidos a la disciplina del Partido Comunista y muchos de sus parásitos simpatizantes no entregaron su lealtad política a Estados Unidos sino al movimiento comunista internacional o, en términos prácticos, a Moscú.
Las razones de este enfrentamiento fueron esencialmente ideológicas y políticas. Eventualmente la Unión Soviética financió y respaldó revoluciones y gobiernos socialistas, mientras que Estados Unidos dio abierto apoyó y propagó desestabilizaciones y golpes de Estado, sobre todo en América Latina, en ambos casos los derechos humanos se vieron seriamente violados.
En la época del "espantajo rojo" de 1919 y 1920, el gobierno trató de suprimir las amenazas que la sociedad del país percibía a ese respecto. Después de la Segunda Guerra Mundial redobló sus esfuerzos contra el comunismo en Estados Unidos. Los eventos del exterior, los escándalos en torno al espionaje y la política crearon una histeria anticomunista.
En los tres lustros posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos logró un crecimiento económico asombroso y consolidó su posición como la nación más rica del mundo. El producto nacional bruto (PNB), una medida del total de bienes y servicios producidos en un país, aumentó en el país de unos 200.000 millones de dólares en 1940 a 300.000 millones en 1950 y a más de 500.000 millones en 1960. Cada día era mayor el número de estadounidenses que se consideraban parte de la clase media. El crecimiento tuvo distintas fuentes: el estímulo económico debido a los gastos públicos en gran escala para la Segunda Guerra Mundial ayudó a ponerlo en marcha y dos necesidades básicas de la clase media ayudaron mucho a mantenerlo en movimiento. El número de automóviles fabricados al año se cuadruplicó entre 1946 y 1955. El auge de la construcción de viviendas, alentado en parte por las facilidades concedidas a los ex combatientes para la obtención de hipotecas, fomenta la expansión. El aumento de los gastos de defensa hizo también su aportación a este respecto cuando la Guerra Fría se recrudeció
1972 Cumbre de Moscú: El presidente Richard M. Nixon, el primer presidente de EE.UU. para viajar a Moscú, se reunió con Brezhnev. Los líderes firmaron el Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM) y el Tratado de Limitación de Armas Estratégicas (SALT I) Nixon y Brezhnev también concluyeron acuerdos en materia de salud pública, la cooperación medioambiental, intercambios en la ciencia, tecnología, educación y cultura, y una Declaración sobre los principios fundamentales de las relaciones mutuas.
ECONÓMICO:
Luego de la segunda guerra mundial Estados Unidos emergió como potencia mundial hegemónica, el acuerdo de Breton Woods y el plan Marshal formalizaron su dominio económico. Norteamérica se convirtió en el motor de la economía mundial, a través del crédito privado que financió la reconstrucción de los países devastados por la guerra, a su vez esto se tradujo en el crecimiento de la demanda de productos y maquinaria por parte de estos países, que impulsó el crecimiento sostenido de la economía estadounidense. La economía de la Unión Soviética y su sistema económico se basaban en la propiedad social de los medios de producción, dentro de la teoría general marxista-leninista.
El Estado, sobre la base de la red de sóviets, determinaba una planificación y control global de la economía soviética de forma centralizada con el objetivo de satisfacer las necesidades básicas de la población. El máximo órgano planificador era el Ministerio de Planificación, conocido como Gosplán. En su proceso para determinar el desarrollo futuro recibía las directrices del Ministros de la URSS y los Gosplan de las repúblicas federadas, elaboraba el plan y lo aprobaba tras someterlo al Supremo. En sus primeros años, las consecuencias de la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil Rusa obligaron al nuevo país a adoptar un nuevo tipo de economía, el llamado comunismo de guerra; tras el final de la guerra civil el gobierno de Lenin impuso la Nueva Política Económica(NEP) que combinaba elementos socialistas y capitalistas, pero que no fue capaz de impulsar y restablecer la economía, por lo que desde 1928 se impusieron los Planes Quinquenales. A partir de los programas de planificación la Unión Soviética conoció un periodo de gran desarrollo económico que se vio brevemente interrumpido por la invasión de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Tras la victoria en la guerra y a pesar de las graves pérdidas humanas y materiales, la Unión se convirtió junto a Estados Unidos en una superpotencia, tanto económica como militar, consiguiendo grandes hitos históricos como la puesta en órbita del primer satélite artificial, el lanzamiento del primer ser humano al espacio y una gran influencia mundial. Este brillante periodo comenzó su descenso en 1965, coincidiendo con el final del mandato de Nikita Jrushchov. El alargamiento de la Guerra fría y la carrera armamentística que esta imponía, sumadas a errores estratégicos y demoras burocráticas, llevaron a partir de entonces a una progresiva desaceleración económica que motivó conflictos e hizo florecer movimientos nacionalistas e independentistas, que sumados a medidas que tendían a una vuelta paulatina hacia el capitalismo, acabaron por hacer desaparecer a la Unión Soviética en 1991.
No hay comentarios:
Publicar un comentario